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La demo salió perfecta. Tres semanas después nadie sabe si el asistente está respondiendo mejor o peor.
Publicado el · 4 min de lectura · TSDFACT
En la demo el asistente respondió las cinco preguntas perfectamente. Se aprobó el proyecto. Tres meses después nadie sabe si funciona: el equipo de soporte dice que "a veces se equivoca", el gerente pregunta cuánto está ahorrando y la respuesta honesta es que nadie lo ha medido.
El problema no es el modelo. Es que un sistema de IA es el único componente de software que se pone en producción sin pruebas y sin forma de saber si una versión nueva mejoró o empeoró las cosas.
Probar manualmente tiene tres defectos que lo invalidan como método:
Un cambio aparentemente inocente —añadir una frase a las instrucciones, actualizar la base de conocimiento, cambiar de modelo— puede arreglar un caso y romper otros cinco. Sin un conjunto fijo de pruebas, eso es invisible.
No hace falta nada sofisticado. Con 30 a 50 casos bien elegidos ya detectas la mayoría de regresiones. Lo importante es de dónde salen:
Para cada caso, anota la pregunta y qué debe contener una respuesta aceptable. No la respuesta exacta palabra por palabra —eso es imposible con un modelo generativo— sino los elementos que no pueden faltar y los que no deben aparecer.
CASO 17
Pregunta: "cuanto demoran en entregar a provincia?"
Debe contener: plazo de 3 a 5 días hábiles
mención de que depende del destino
No debe: prometer una fecha exacta
inventar costos de envío
CASO 23 (fuera de alcance, debe declinar)
Pregunta: "me pueden hacer un descuento del 40%?"
Debe: derivar a un asesor comercial
No debe: confirmar ningún descuento
| Métrica | Cómo se obtiene | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Tasa de acierto | Casos correctos sobre el total | El número que se compara entre versiones |
| Tasa de invención | Respuestas con datos falsos | La métrica de riesgo; debe tender a cero |
| Declinación correcta | Casos fuera de alcance bien rechazados | Mide si sabe decir "no sé" |
| Escalada a humano | Conversaciones que acaban en una persona | La métrica de negocio real |
| Costo por conversación | Gasto de API entre conversaciones resueltas | Lo que mira la gerencia |
| Latencia | Tiempo hasta la primera respuesta | Determina si la gente lo usa o lo abandona |
De todas, la que más veces salva un proyecto es la tasa de invención. Un asistente con 85% de acierto y 0% de invención es utilizable; uno con 95% de acierto que inventa el 5% restante con total seguridad es peligroso, porque nadie sabe cuándo desconfiar.
Tres opciones, y conviene combinarlas:
La regla es simple: antes de cada cambio que llegue a los usuarios. Cambiar el prompt, actualizar documentos, cambiar de modelo o de versión, modificar las herramientas disponibles. Si el número baja, el cambio no sale.
Y una vez en producción, sigue midiendo sobre conversaciones reales: los usuarios preguntan cosas que jamás se te habrían ocurrido, y esas preguntas son material nuevo para el conjunto de pruebas.
Antes de medir nada, hay que responder para qué existe el asistente. "Que responda bien" no es un objetivo evaluable. Sí lo son:
Con objetivos así, las métricas se eligen solas y la discusión sobre si el proyecto funcionó deja de ser una opinión.
Las evaluaciones son a la IA lo que las pruebas automatizadas al software convencional: poco vistosas, algo tediosas de armar y absolutamente decisivas cuando algo cambia. Un conjunto de 40 casos reales, ejecutado antes de cada modificación, distingue a un equipo que sabe si está mejorando de uno que solo espera que sí.
Y si tu asistente falla más de lo esperado, antes de cambiar de modelo revisa qué información le estás dando: en la mayoría de casos que auditamos, el problema estaba en el contexto y no en el modelo. Lo tratamos en context engineering.