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La pregunta no es cuál es mejor, sino qué necesitas medir y quién quieres que responda cuando tus correos dejen de llegar.
Publicado el · 5 min de lectura · TSDFACT
«¿Contratamos Mailchimp o mandamos desde nuestro correo?» suele discutirse como una decisión de presupuesto. No lo es. Las dos opciones pueden costar cero o costar bastante, y la diferencia real está en otras tres cosas: qué necesitas medir, qué obligaciones tienes con el destinatario y quién responde cuando tus correos dejen de llegar.
| SMTP propio | Plataforma | |
|---|---|---|
| Costo | El de tu correo, que ya pagas | Por contactos o por envíos |
| Volumen | Límite diario de tu proveedor | El que contrates |
| Aperturas y clics | No | Sí |
| Gestión de bajas | Manual | Automática |
| Rebotes | Llegan a tu bandeja, los procesas tú | Se procesan y depuran solos |
| Dónde viven tus contactos | Donde tú decidas | En el servidor del proveedor |
| Reputación de envío | Tuya, y la construyes tú | Compartida con otros clientes |
| Plantillas y editor | Los que montes | Incluidos |
Caso 1: comunicación operativa a una lista conocida. Avisas a 120 clientes de un cambio de horario, mandas el estado de cuenta mensual a 300 personas, convocas a los 80 asistentes de un evento. Son correos que la gente espera, no hay que medir aperturas y no hay suscripción que gestionar.
Aquí el SMTP propio es la respuesta correcta. Pagar una plataforma añade un intermediario, un costo mensual y una copia de tu base de clientes en un servidor ajeno a cambio de métricas que no vas a usar. Para esto basta una herramienta que tome tu CSV y lo envíe personalizado con tu propio servidor —es exactamente lo que hace ChasquiMail, sin guardar los contactos en ningún lado.
Caso 2: marketing a una lista que crece. Captas suscriptores por la web, mandas campañas periódicas, quieres saber qué asunto funcionó mejor y segmentar por comportamiento.
Aquí la plataforma se justifica sola, y no principalmente por las métricas: por la gestión de bajas. En cuanto el correo es comercial, el destinatario tiene derecho a darse de baja y tú la obligación de respetarlo de inmediato. Hacerlo a mano sobre una lista que crece es, inevitablemente, una fuente de errores, y los errores aquí se pagan en reclamos y en reputación.
Caso 3: correo transaccional. Confirmaciones de compra, recuperación de contraseña, comprobantes. Es otra categoría: necesitas entrega inmediata y fiable, uno a uno, disparado por tu sistema. Lo que corresponde es un servicio de envío por API.
Y una regla que se salta mucha gente: no mezcles transaccional con comercial en el mismo dominio de envío. Si tu campaña del mes genera quejas de spam, no quieres que eso arrastre a los correos de recuperación de contraseña. Se separan con subdominios distintos.
Las plataformas cobran por contactos almacenados, no por correos enviados. Eso tiene una consecuencia poco intuitiva: pagas por la gente que nunca te abre. Una lista de 8,000 contactos de los que 2,500 llevan dos años sin abrir un correo cuesta todos los meses y además empeora tus métricas y tu reputación.
Por eso la limpieza periódica no es higiene: es ahorro directo. Lo detallamos en rebotes y listas sucias.
Hay cuatro cosas que son tuyas en los dos escenarios, y son las que más deciden si llegas a la bandeja de entrada:
Para una PYME que está empezando, el camino que menos dinero y menos reputación quema:
Lo importante es no saltarse el primer escalón. Contratar una plataforma de 500 dólares al año para mandar un aviso mensual a 150 clientes es el gasto recurrente más fácil de evitar que existe.
El SMTP propio es suficiente mientras la lista sea conocida, el volumen moderado y no haya nada que medir. La plataforma se vuelve necesaria cuando aparecen las suscripciones, las bajas y la necesidad de segmentar: ahí deja de ser un lujo y pasa a ser control de riesgo.
Y en los dos casos, la autenticación del dominio y la calidad de la lista deciden más que la herramienta. Los límites concretos de cada proveedor y cómo calentar un remitente nuevo están en enviar correos masivos con Gmail sin que te bloqueen.